EL FRAUDE DE LAS ENCUESTAS

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Las encuestas son la ciencia que interpreta las preferencias de la opinión pública. Se ha convertido en un elemento fundamental de la política, aunque en las últimas décadas, en todas partes, sus desaciertos han sido monumentales.

Es lo que está sucediendo en Colombia con respecto a las elecciones presidenciales del 2022. Por ahora, todas ellas dan como ganador a Gustavo Petro, el candidato que representa la extrema izquierda, la extrema corrupción y la extrema traición a sus aliados, a sus socios y a sus amigos.

Los colombianos nos preguntamos alarmados si esta tragedia puede ser posible. Petro se proclama el sucesor de Hugo Chávez; el socio de las FARC; el que participó en la planeación del asalto al Palacio de Justicia; el que secuestró y mató durante sus andanzas criminales de guerrillero; el que cometió los mayores disparates administrativos como alcalde de Bogotá; el que fue filmado recibiendo dineros corruptos en bolsas plásticas; el que amenaza con expropiar todo el sector agropecuario y exterminar la propiedad privada; el que nos quiere imponer el sistema económico que llevó a Venezuela a la ruina. Además de esto, fue el promotor de la destrucción del País durante el reciente Paro Nacional.

Las encuestas de las últimas décadas han fracasado

Pues bien, según esas encuestas mentirosas, Petro sería el próximo presidente de Colombia. Con un breve recuento histórico veremos por qué los colombianos no debemos creer en esa mentira. En el año 2002, poco antes de las elecciones, el entonces candidato presidencial Ávaro Uribe tenía el 1% en las encuestas, pero ganó la presidencia en la primera vuelta con el 53% de los votos.

En el año 2010, Uribe escogió como sucesor a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos, y las encuestas decían que ganaría Antanas Mockus, un izquierdista medio loco, con el 60% de los votos. Pero el día de las elecciones en segunda vuelta, Santos ganó con el 70%. ¡Una vez más las encuestas estaban totalmente equivocadas!

Para las elecciones de 2014, Santos se enfrentó a Oscar Iván Zuluaga, el candidato del Centro Democrático, favorito en las encuestas. Pero aquí se invalida cualquier análisis, porque el entonces presidente Santos se robó las elecciones presidenciales con el dinero sucio de Odebrecht.

En el año 2016 se realizó el Plebiscito para aprobar el Acuerdo de paz, que no fue otra cosa que una rendición del Estado ante las FARC. El Gobierno desplegó una campaña publicitaria descomunal en favor del Acuerdo, y entonces las encuestas decían que ganaba el SI, por una mayoría aplastante del 70%. Pero el día de las elecciones ganó el NO, contradiciendo una vez más todas las encuestas.

Estos antecedentes nos indican que jamás se debe creer en las encuestas. Ellas vienen acompañadas de una manipulación informativa impuesta por los grandes poderes mediáticos, para inclinar la elección en el sentido que ellos quieren. Y ese poder mediático, que estuvo al servicio incondicional de Juan Manuel Santos, a cambio de ingentes sumas de dinero, ahora quiere elegir a Petro, el candidato indiscutible de Santos.

Santos y Petro, los grandes aliados para destruir a Colombia

Los vínculos entre Santos y Petro han sido muy estrechos. Santos, siendo presidente, hizo elegir a Petro en la alcaldía de Bogotá, promoviendo la candidatura fracasada de Gina Parody. Ella no pretendía ganar la elección, sino dividir los votos contra Petro, que terminó ganando la alcaldía con apenas el 32% de los votos. Y como premio, fue nombrada Ministra de Educación.

Un “pequeño detalle”, tan grande como una catedral, es que todas las encuestas ocultan que por lo menos el 40% de los electores aún no ha escogido candidato. Y esta realidad distorsiona por completo el resultado de las encuestas, porque los petristas, que son radicales de izquierda, ya decidieron que votarán por Petro. Pero ese 40% de indecisos no votarán por Petro, y esos votos se repartirán entre los otros candidatos, cambiando por completo el panorama electoral.

Antes del reciente Paro Nacional, las falsas encuestas le daban a Petro el 30%, pero después del Paro bajó al 17%. Y cuando los indecisos escojan candidato, esa intención de voto a favor de Petro bajará a menos del 10%. Esta realidad la ocultan las firmas encuestadoras, que además saben perfectamente que los resultados divulgados confunden a la opinión pública y favorecen a Petro.

En realidad, lo que las encuestas pretenden ocultar es una verdad incontenible. En la actual coyuntura de Colombia, ante el evidente fracaso del Acuerdo de Paz y el aumento de la lucha armada en todos los rincones de la Patria, en particular en el corazón de las principales ciudades, quien levante el estandarte de la autoridad y la firmeza frente al crimen y la corrupción, será el que reciba el favor de los electores. Y eso quiere decir, con absoluta seguridad, que la tragedia que ahora destruye a Colombia le abrirá las puertas de la presidencia a un candidato de derecha.

Lo que Colombia necesita con urgencia es escoger al mejor de esos candidatos de derecha, y que cuando asuma la presidencia, cumpla honestamente con lo prometido en campaña, convocando a una verdadera cruzada para desterrar el crimen y la corrupción, para salvar a Colombia. Es imperioso que evite una nueva frustración, gobernando a la inversa de lo que prometió antes de ser elegido. Esto es lo que nos ha pasado en las últimas décadas, y no puede pasar de nuevo, porque sería la ruina del País.

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